07-06-2017
Literatura infantil y valores




Por María Luisa Lecaros, Profesora de Castellano y Periodista U. Católica, Máster en en Matrimonio y Familia U. Navarra

Roal Dahl
Ilustr.: Quentin Blake
Santiago de Chile: Santillana Infantil, 2015
86 páginas.

Nos encontramos frente a uno de los escritores infantiles más famosos del siglo XX, conocido para muchos por Charlie y la fábrica de chocolates (1964).

Este sencillo y divertido relato tiene como protagonistas a una jirafa, a un mono y a un pelícano, amigos y socios de la «Compañía de Limpiaventanas Desescalerados», cuya originalidad consiste en limpiar vidrios sin usar escaleras: mientras la jirafa estira su cuello, el mono se posa sobre su cabeza para alcanzar los ventanales y el pelícano le provee del agua que ha almacenado al interior de su pico. Junto al protagonista Billy, quien a su vez es el narrador de la historia, son contratados por el duque Hampshire para limpiar su mansión, ocasión en la que descubren a un ladrón y son recompensados por su valentía. 

Leer esta historia lleva a redescubrir el amor por el trabajo: «Limpiamos su ventanal: brillará como el metal. (…) Rapidez y servicio, dedicación y oficio», cantan los animales, quienes disfrutan enormemente su oficio. Aprendemos a valorar el trabajo en equipo, que se beneficia de los talentos puestos en común. Y es, también, una lección de solidaridad: «Billy. Necesitamos tu ayuda (…). Tenemos que ganar dinero rápidamente. El Pelícano está desfallecido, el Mono está desnutrido y yo me muero de hambre». En contraste con el esfuerzo y la perseverancia de los animales, está Enriqueta, la mujer del duque, quien representa la frivolidad y el apego a lo material, llegando a desmayarse de felicidad al recuperar sus joyas robadas.









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